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Mostrando las entradas de enero, 2013

Saldando cuentas con Dios

Oliver Alba no confiaba en Dios. Dios jamás había escuchado sus plegarias. Peor aún, las había escuchado y siempre había hecho exactamente lo contrario de lo que Oliver pedía. De niño Oliver le había pedido a Dios año tras añoen navidad las cosas más divertidas: la bicicleta de moda, la última consola de vídeo juegos, un viaje a Disney World, una guitarra eléctrica y año tras año había recibido un auto negro con chofer, la última enciclopedia británica ilustrada, un viaje a Europa con entradas a todos los museos, un violín. Cuando era adolescente le pidió que la chica más popular de la escuela se fijara en él y en cambio fue la maestra la que no le quito los ojos de encima en todo aquel año. Ya mayor Oliver le pidió que sus rivales en la bolsa quebraran y quebraron justo los que le debían dinero a él, una vez le pidió que sus vecinos se fueran muy lejos. Dios los mando de vacaciones a las islas griegas y regresaron más insoportables que nunca y así con todo. Dios siempre había sido pa…

Un rostro familiar