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Mostrando las entradas de octubre, 2013

Un día infinito (ejercicio)

Hoy ha sido un día infinito. Salí temprano de mi casa como cada mañana rumbo al trabajo y como cada mañana caminé. Mientras lo hacia comprendí que caminar es una ación imposible. Apoyarse en un pie mientras se balancea el otro en el aire, cambiar involuntariamente el centro de gravedad e ir del punto A al punto B sin saber que entre el punto A y el B se encuentra el infinito y, sin embargo, llegar. Caminar es una paradoja: si dividiéramos la distancia entre esos dos puntos en la mitad, y a su vez, esa mitad en la mitad, y a su vez, esa mitad en la mitad, jamás llegaríamos a nuestro destino, pero llegamos. ¿Cómo es posible que nuestros pies sobrevuelen el infinito sin saberlo? ¿Cómo creemos pasar de un punto a otro intactos cuando en realidad fuimos arrastrados por el infinito entre un paso y otro? El infinito no tiene fin, eso dicen, así que quien aparece misteriosamente en el punto B no es uno mismo, es alguien más, un impostor.
Un matemático indio hace varios siglos pensó en el infin…